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jueves, 3 de abril de 2014


¿Cuidamos la equidad en el acceso a nuevos medicamentos? (I)

Innovación, equidad y sostenibilidad

Los avances en investigación traen al mercado sanitario fármacos cada vez específicos, se habla de la medicina individualizada (como siempre debió ser), los medicamentos biológicos abren nuevos campos y la farmacogenética avanza con fuerza. Pero desgraciadamente no todo son buenas noticas ya que este nuevo arsenal terapéutico tiene unos costes muy elevados que en la actual situación económica son difíciles de asumir por los sistemas sanitarios públicos.

En el caso del SNS español el artículo 3.2 de la Ley 14/86 General de Sanidad establece que “la asistencia sanitaria pública se extenderá a toda la población española. El acceso y las prestaciones sanitarias se realizarán en condiciones de igualdad efectiva”.

¿Estamos cumpliendo ese mandato legal de equidad en el acceso a medicamentos?

Pues lamentablemente la respuesta es no, el fraccionamiento del SNS es evidente; las CCAA no están ofreciendo el mismo acceso a estos nuevos fármacos por lo que está apareciendo una inequidad regional que condiciona, aun en igualdad de condiciones clínicas, quien accede a estos nuevos tratamientos y quién no.

Para contextualizar merece la pena una mirada macro a los presupuestos sanitarios per cápita  de las CCAA para por lo menos reflexionar si son éticas las grandes diferencias existentes entre ellos, ya sea por la posible ineficiencia de los más elevados o por los posibles riesgos de falta de calidad de los más bajos. La cartera de servicios es todavía común y por tanto no explica estas brutales diferencias.


¿Se puede asegurar la equidad con unos presupuestos tan diferentes?

Plantearemos el caso concreto del acceso a los tratamientos de la Hepatitis C, que afecta a casi 900.000 españoles y que es la causante de la mitad de los casos de cirrosis, trasplantes hepáticos y canceres hepáticos que debe tratar el SNS.

Desde el año 2011 se arrastra una problemática sobre el acceso a dos fármacos (telapravir y boceprevir) inhibidores de la proteasa NS3 que debido a su alto coste quedan restringidos para algunas circunstancias clínicas, en marzo de 2012 aparecen las recomendaciones para el tratamiento en pacientes monoinfectados por genotipo 1, posteriormente se publican recomendaciones de tratamiento para otras tres situaciones clínicas concretas (pacientes con hepatitis-C crónica con trasplante hepático, población pediátrica y coinfectados con VIH); todas ellas avaladas por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y el Ministerio de Sanidad.



El coste de cada paciente tratado con estos nuevos fármacos oscila entre los 25.000 y los 40.000 euros según la situación clínica de partida; las indicaciones terapéuticas para las que fueron autorizados son mucho más amplias que las recomendaciones propuestas por la AEMPS y que limitan mucho los tratamientos susceptibles de recibir estos fármacos reservándolos para situaciones muy concretas o situaciones en que la enfermedad esté muy avanzada.

Sin embargo, las CCAA han aplicado estas recomendaciones de manera desigual, algunas mediante publicación en sus boletines oficiales, otras mediante evaluaciones propias, otras mediante circulares internas y otras no se sabe no contestan. Todo este galimatías ha llevado a los pacientes a reclamar en los medios de comunicación la desigualdad de acceso a estos tratamientos, incluso dentro de una misma CCAA o el caso extremo que se está produciendo en instituciones penitenciarias.

Por todo lo anterior queda claro que el SNS no está cumpliendo con la equidad en el acceso a estos fármacos y esto es muy grave.

¿Quién le pone el cascabel al gato?


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