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lunes, 31 de marzo de 2014

LA MAREA SOLO PARARA CUANDO SE SEQUE EL MAR

El pasado 24 de marzo el profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) y sociólogo, Juan Manuel Jiménez Martín, publicaba un interesante artículo de opinó en el periódico El País, con el siguiente titulo "¿Crisis económica o política?" y subtitulo "Estamos ante una avanzadilla ideológica encaminada a la transformación del modelo social de convivencia vigente en España", donde nos presenta un inquietante escenario, en el que nos alerta de como "mediante el lenguaje se está tratando de provocar la transmutación de la polis en un soez mercado especulativo". No le falta razón en sus afirmaciones al advertirnos del cambio en nuestro rol de ciudadanos.


Por otro lado si, por ejemplo, visitamos la pagina web de la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía y en especial el link de Planes y Estrategias o Planes y Programas, dependiendo de la ruta de acceso que se use, podemos comprobar lo que en nuestro modesto entender consideramos una des fragmentación de los sistemas sanitarios. No es que no consideremos que la puesta en marcha de las políticas sanitarias no necesite de la herramienta de los planes y programas para poder dirigir dicha implementación y poder controlar y evaluar las acciones realizadas. Más bien consideramos que los sistemas sanitarios difícilmente tienen capacidad para su monitoreo y posterior evaluación. Les insto a intentar buscar las correspondientes evaluaciones de dichos planos y estrategias.


Si ahora nos fijamos, dentro del contexto español, en las organizaciones sanitarias podemos apreciar un considerable espectro de modelos organizativos. Con objetivos comunes pero con diferentes diseños y propuestas, cierto grado de heterogeneidad en cuanto a las culturas de dichas organizaciones. Con diferentes propuestas e iniciativas en las definiciones de sus procedimientos y rutinas y con problemas sin resolver, en algunas de ellas, en lo referente a las relaciones laborales y gestión de sus recursos humanos.

Percibimos un contexto tremendamente condicionado por la política y sin visos de cambios para mejora, que no faltan estrategias y planes, más bien podríamos optimizar este aspecto, y unas organizaciones necesitadas de cambios significativos y consensuados que las preparen para los retos del futuro y cumplir su objetivo de servicio público.

Y ante este panorama, cada vez con más incertidumbre, donde gran parte de los profesionales, elemento esencial de las organizaciones, que entendemos la salud como un derecho fundamental e irrenunciable para el desarrollo integral de los ciudadanos, sentimos la fuerte presión de un movimiento que alienta "Un cambio que supone la creación de un nuevo sujeto, que ya no es tanto un homo politicus sino un homo economicus.".

Movimiento que oscila sin cesar intentando coger fuerza para reconvertir las organizaciones sanitarias, a través de la políticas o sin ellas y apoyando se o no en ocultas estrategias, en mega fabricas de producción y superficies comerciales al estilo de las factorías textiles en Asia y de los Ikea.

 
                          

Volvemos a enfrentar una situación donde el Recurso Humano cobra un papel protagonista como eje de unas organizaciones humanizadas y puestas al servicio de la ciudadanía y sociedad y no como instrumentos de las élites políticas y empresariales. Unos recursos humanos conscientes de su capacidad para cambiar el contexto e influir en la elaboración de las políticas y estrategias, con el noble objetivo de garantizar la máxima salud posible a las personas que convivimos y construimos este país.

                
Se siente igualmente una oscilación que desde dentro de las organizaciones sanitarias va palpitando como una marea que sin descanso, con subidas y bajadas, está iniciando a erosionar ese territorio, que parecía intocable, de la arena política.

su entrañable tío matt


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